Cuando pase lo mejor:
La espera de la buena noticia.
El sonido de las llaves se escucha al pie de la puerta, es mi esposo que llega del trabajo. Luego suenan las bisagras y las llaves juntas, abre, cierra la puerta y dice: “Buenas Tardes”. Nos saludamos todos los que nos encontramos esa tarde en la sala. Después de un minuto, cuando coloca el maletín en su puesto corriente, voltea y dice “¿Que hay de noticias en Venezuela?”.
Esta es la realidad de muchos. Los niños lo saluda...n y vuelven a sus juegos.
Como una narradora de avances estelares, menciono los titulares, destacando los contenidos que sustentan las de mayor revuelo.
Lo que más me llama la atención, es la ironía, el cinismo, y la carencia de lógica que prevalece en cada noticia, de cada simple tema principal de mi país.
“Mataron a un hombre de 29 Años mientras caminaba por una calle de comercios, en donde se encuentra una oficina del CICPC” y lo que mas atonita me deja: “Por la calle pasan muchos traseúntes”.
La perplejidad se agarra de las manos de la siguiente noticia: “Los despachos donde juzgarán a Leopoldo están cerrados, por lo tanto Leopoldo ha manifestado que hasta que no se pronuncien sobre la recomendación de la ONU, no asistirá a juicio”.
Nuestras cabezas articulan sobre el desacuerdo, el descontento traspola un cabizbajo aletargado y silente, el latir del corazon en nuestros pechos busca un consuelo, nuestros oídos ensordecen y viajamos en segundos a las calles de nuestra ciudad, vemos sus árboles y sonreímos a la iglesia…
En un fugaz momento, nos reincorporamos al llamado de nuestro niño: “Papá cuando sea grande voy a ser piloto como mi tío, y mi niña se refugia en los brazos de su abuela, siendo ya un año que no se abraza con el tío, quien en sus tiempos libres los busca para visitar al abuelo.
Cuando pase lo mejor podremos volver a casa, ya nuestras horas recobrarán mas sentido. La unión familiar, el encuentro con los amigos, el construir continúo de una nación, de un país pro- pueblo. Y no será una pelea contra el imperio, en la que se le regalan sus hijos más calificados, por no decir los mejores, formados ya con un gran futuro, pero dejándolos huérfanos. La espera es todos los días: La de si, quizás las condiciones lo permiten, podamos devolverle a Venezuela lo que un día nos regaló, quizás cuando pase lo mejor: “La madre tierra vuelva a ver a sus hijos”.- M.E.G.V
La espera de la buena noticia.
El sonido de las llaves se escucha al pie de la puerta, es mi esposo que llega del trabajo. Luego suenan las bisagras y las llaves juntas, abre, cierra la puerta y dice: “Buenas Tardes”. Nos saludamos todos los que nos encontramos esa tarde en la sala. Después de un minuto, cuando coloca el maletín en su puesto corriente, voltea y dice “¿Que hay de noticias en Venezuela?”.
Esta es la realidad de muchos. Los niños lo saluda...n y vuelven a sus juegos.
Como una narradora de avances estelares, menciono los titulares, destacando los contenidos que sustentan las de mayor revuelo.
Lo que más me llama la atención, es la ironía, el cinismo, y la carencia de lógica que prevalece en cada noticia, de cada simple tema principal de mi país.
“Mataron a un hombre de 29 Años mientras caminaba por una calle de comercios, en donde se encuentra una oficina del CICPC” y lo que mas atonita me deja: “Por la calle pasan muchos traseúntes”.
La perplejidad se agarra de las manos de la siguiente noticia: “Los despachos donde juzgarán a Leopoldo están cerrados, por lo tanto Leopoldo ha manifestado que hasta que no se pronuncien sobre la recomendación de la ONU, no asistirá a juicio”.
Nuestras cabezas articulan sobre el desacuerdo, el descontento traspola un cabizbajo aletargado y silente, el latir del corazon en nuestros pechos busca un consuelo, nuestros oídos ensordecen y viajamos en segundos a las calles de nuestra ciudad, vemos sus árboles y sonreímos a la iglesia…
En un fugaz momento, nos reincorporamos al llamado de nuestro niño: “Papá cuando sea grande voy a ser piloto como mi tío, y mi niña se refugia en los brazos de su abuela, siendo ya un año que no se abraza con el tío, quien en sus tiempos libres los busca para visitar al abuelo.
Cuando pase lo mejor podremos volver a casa, ya nuestras horas recobrarán mas sentido. La unión familiar, el encuentro con los amigos, el construir continúo de una nación, de un país pro- pueblo. Y no será una pelea contra el imperio, en la que se le regalan sus hijos más calificados, por no decir los mejores, formados ya con un gran futuro, pero dejándolos huérfanos. La espera es todos los días: La de si, quizás las condiciones lo permiten, podamos devolverle a Venezuela lo que un día nos regaló, quizás cuando pase lo mejor: “La madre tierra vuelva a ver a sus hijos”.- M.E.G.V